Oncología

¿Comer yogur nos previene del cáncer?

Diferentes estudios demuestran que la incorporación de productos probióticos en la dieta, como el yogur, pueden influir positivamente en la reducción de la incidencia de tumores humanos

Diferentes estudios demuestran que la incorporación de productos probióticos en la dieta, como el yogur, pueden influir positivamente en la reducción de la incidencia de tumores humanos.

Los probióticos pueden ejercer sus efectos beneficiosos al actuar como anticarcinogenéticos ya que parecen suprimir la proliferación tumoral en base a la estimulación sobre el sistema immune, tanto a nivel local como general.

En el mecanismo de proliferación celular que inicia la aparición de un tumor, existen sustancias “iniciadoras o procarcinogenéticas” que producen alteraciones del ADN que posteriormente son trasmitidas a las células hijas y otras “promotoras o carcinogenéticas” que las trasforman en células cancerosas. Tales sustancias pueden entrar en el organismo junto con los alimentos, siendo responsables de la aparición de estas alteraciones.

Los probióticos actúan como anticarcinogenéticos

Los probióticos parecen tener actividad anticarcinogenética mediante la producción de determinadas sustancias durante su crecimiento, que actuarían disminuyendo las sustancias procarcinogenéticas por acción directa sobre las mismas. Un ejemplo conocido es el paso de nitritos en alimentos a nitrosaminas, sustancias carcinogenéticas. Las lactobacterias son capaces de actuar tanto química como enzimáticamente sobre los nitritos, y las bifidobacterias son capaces de desdoblar a las nitrosaminas. Por consiguiente, estos microorganismos probóticos disminuyen las sustancias carcinogenéticas.

También las sales biliares secundarias procedentes de la degradación de la bilis se han relacionado como sustancias iniciadoras del cáncer de colon. En este sentido, se considera que un alto número de lactobacilos en el intestino pueden reducir la biotransformación de las sales biliares y por tanto disminuir el riesgo de sufrir este tipo de cáncer.

Los probióticos pueden actuar sobre las sustancias procarcinogenéticas indirectamente a través del sistema enzimático que transforma los procarcinogenéticos en carcinogenéticos. Se ha visto que el consumo de probióticos causa un descenso de las enzimas que realizan el paso de procarcinogenéticos a carcinogenéticos, resultando en consecuencia una disminución  de sustancias carcinogenéticas.

Los probióticos inhiben también la proliferación de células tumorales

Los probióticos no poseen únicamente una acción anticarcinogenética, sino que además, muestran una acción antagonista sobre la proliferación de células tumorales quizás debido a una estimulación del sistema inmune tanto a nivel local (intestino), como a nivel sistémico o general. En este sentido, experimentos con animales alimentados con yogur han dado como resultado un aumento del porcentaje y actividad antibacteriana de los linfocitos B.

Los resultados de diversos estudios llevados a cabo por Ian Rowland y colaboradores (1998), de la Escuela de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Ulster, en Irlanda del Norte, confirman cómo los principios probióticos pueden influir positivamente en la reducción de la incidencia de tumores humanos. En sus experimentos con ratas han observado que la administración conjunta de lactobacilos o bifidobacterias y azoximetano, un agente carcinogénico de colon, reduce en estos la incidencia de focos de cáncer. Incluso, la combinación de bifidobacterias e inulina, sustrato para el crecimiento de bifidobacterias, ha demostrado ser más efectiva que cualquiera de los dos tratamientos por sí solos. En estos estudios, los tratamientos dietéticos se suministraban después de una exposición a carcinógenos, de donde se deriva la sugerencia de que durante la fase de activación del proceso carcinogénico se estaba ejerciendo un efecto protector.

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