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El cáncer de ovario

El cáncer de ovario es uno de los tumores de peor pronóstico: sólo un 45% de mujeres con cáncer de ovario sobrevive a los cinco años del diagnóstico, en comparación a un 89% de mujeres con cáncer de mama. No existen diferencias en su incidencia por países, pues afecta por igual tanto al primer como al tercer mundo. Cada año se diagnostican 250.000 casos y fallecen en todo el mundo unas 140.000 mujeres a causa del cáncer de ovario. Desde 2013, cada día 8 de mayo se conmemora el día mundial del cáncer de ovario.

Algunos datos clave acerca del cáncer de ovario.
1. Conocer los primeros síntomas o signos de advertencia de la enfermedad podría salvar vidas.

2. El diagnóstico precoz mejora enormemente las probabilidades de supervivencia de la mujer.

3. El cáncer de ovario se diagnostica con frecuencia cuando ya está en una etapa avanzada.

4. Existe la creencia errónea de que una citología o frotis cervical (prueba de Papanicolau) puede detectar el cáncer de ovario.

Factores de riesgo del cáncer de ovario.
Aproximadamente el 15% de los casos de cáncer de ovario son de tipo hereditario: si una familiar directa (madre, hermana, hija, sobrina, abuela), tanto por parte de madre como de padre ha tenido cáncer de mama (antes de los 50 años de edad) o cáncer de ovario (a cualquier edad) el riesgo de cáncer de ovario es mayor. Esto se debe a una mutación hereditaria de ciertos genes: así, por ejemplo, las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 aumentan el riesgo de cáncer mamario. Estas mutaciones genéticas hereditarias pueden identificarse mediante pruebas genéticas.

Para mujeres sin antecedentes familiares, el mayor factor de riesgo es la edad: a mayor edad, mayor riesgo. Los tumores de ovario son poco comunes en mujeres menores de 40 años. La mayoría se desarrolla después de la menopausia. Más de la mitad de los casos de cáncer de ovario afectan a mujeres mayores de 63 años.

Otros factores de riesgo serían la obesidad (las mujeres con índice de masa corporal igual o superior a 30 tienen mayor riesgo de cáncer de ovario), no haber tenido hijos (las mujeres que han dado a luz presentan un menor riesgo de cáncer de ovario); con cada hijo que se tenga, parece disminuir el riesgo proporcionalmente. La lactancia materna también parece ser un factor preventivo. El uso de anticonceptivos orales (píldora anticonceptiva) también parece reducir el cáncer de ovarios. Según la web de la Asociación americana contra el cáncer cancer.org, ciertos tratamientos de fertilidad (citrato de clomifeno) también parecen aumentar el riesgo de cáncer de ovario, en especial en mujeres que no quedaron embarazadas mientras empleaban este fármaco. Por otra parte, ningún estudio ha conseguido hallar relación entre mayor riesgo de cáncer de ovario y consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.

Factores preventivos.
Existen estudios que han relacionado una dieta baja en grasas con un menor riesgo de cáncer de ovario. Otros estudios han señalado la menor tasa de cáncer ovárico en mujeres que consumen una dieta rica en verduras.

Síntomas.
Los síntomas del cáncer de ovario pueden a menudo confundirse con otras enfermedades menos graves: esto explicaría por qué suele ser diagnosticada en estadios avanzados (en ocho de cada diez casos diagnosticados). El tumor crece y se disemina de forma prácticamente asintómatica. Cuando comienza a causar síntomas suele estar ya diseminado. De hecho, los primeros síntomas de las etapas avanzadas suelen confundirse con molestias benignas como dispepsia o gases. Cuando el tumor crece aparecen síntomas como pérdida de apetito, sensación de plenitud abdominal tras la comida (aunque esta sea muy frugal) con la consiguiente pérdida de peso.

Los síntomas del cáncer de ovario incluirían:
Hinchazón del abdomen/aumento del tamaño abdominal/distensión abdominal progresiva provocado por la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis).

Sensación de sentirse saciada al comer (aunque sea frugalmente).

Sensación de dificultad para respirar o de falta de aire provocada por la acumulación de líquido en la pleura.

Dolor pélvico o abdominal y diuresis (necesidad de orinar con mayor frecuencia), provocada por el crecimiento de la masa ovárica en la pelvis que afecta a las estructuras vecinas, principalmente a vejiga y recto.

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