Enfermedades

El tratamiento del SIDA con Linfocitos T genéticamente modificados parece ser seguro

Un artículo publicado recientemente en Science Translational Medicine confirma que tratar el SIDA con linfocitos T modificados genéticamente sigue siendo seguro después de 11 años

Entre 1998 y 2002, un grupo de enfermos de SIDA participó en una terapia experimental. Esta consistía en la inyección en los pacientes de sus propios linfocitos T genéticamente modificados por medio de un vector retroviral. Dicho vector codificaba un Receptor Antigénico Quimérico (CAR, de las siglas en inglés de Chimeric Antigen Receptor), el cual reconoce el envoltorio de proteínas del VIH, lo que permitiría al linfocito T modificado atacar y eliminar a cualquier célula infectada de SIDA que encuentre. En teoría, este tratamiento resultaba muy prometedor, pues permitiría atacar a las células afectadas por el SIDA o por cuasi cualquier tipo de tumor.

No obstante, se temía que pudiera causar leucemia, debido a las posibles mutaciones que podían sufrir los genes cuando se les inserta un nuevo tipo de ADN. No obstante, los resultados a largo plazo del tratamiento parecen eliminar esos temores; además, también vienen a confirmar los resultados esperanzadores para el tratamiento de la leucemia linfática crónica y otras enfermedades publicados en 2011 por el mismo equipo de investigadores.

El nuevo método supondría un gran avance, pues, aunque la medicación existente en la actualidad ha conseguido convertir el SIDA en una afección crónica (al menos en el mundo industrializado; en el tercer mundo, continúa siendo una plaga que mata a millones) un tratamiento de por vida conlleva numerosos y graves efectos secundarios, además de suponer una carga económica muy importante para los respectivos sistemas sanitarios nacionales.

Respecto al cáncer, esta nueva terapia también podría prevenir las complicaciones y riesgos asociados a los tratamientos convencionales, pues los pacientes tratados con linfocitos T modificados genéticamente no deben tomar medicación alguna que debilite su sistema inmunitario, como ocurre por ejemplo con los pacientes de trasplantes o los receptores de trasplantes de médula.

Los análisis sanguíneos de los voluntarios que participaron en el experimento revelaron que la mitad de la población de linfocitos T genéticamente modificados estaba aún viva al cabo de 16 años de haber sido inyectada; esto quiere decir que el tratamiento puede seguir eliminando células infectadas por el VIH durante décadas. Además la seguridad de este tratamiento indica que podría ser empleado para curar enfermedades no mortales como por ejemplo la artritis. Hasta ahora, afirman los autores del estudio, sus estudios se habían centrado en el tratamiento del cáncer y del SIDA; pero los datos acumulados tras 16 años de investigación proveen una base para abordar enfermedades de otro tipo.

El tratamiento con genes modificados sería un nuevo tipo de medicina personalizada en el que se emplearían las células del propio paciente para atacar las enfermedades.